Santa Catalina y Parque Nacional Coiba

La siguiente parada en mi ruta panameña me llevó, casi por casualidad, hasta el remoto pueblo de Santa Catalina, la base perfecta para explorar el fascinante Parque Nacional Coiba.

Playa Estero, Santa Catalina, Panamá

Santa Catalina, Panamá

A pesar de que mi idea original era salir de Panamá con destino a Costa Rica después de visitar Boquete, acabé en Santa Catalina con los Alex (una de las muchas ventajas de viajar por libre y sin mucha planificación).

Se trató realmente de un desvío a ciegas, pues nunca había oído hablar de este lugar. Así que la sorpresa fue mayúscula cuando me encontré con una preciosa zona de costa en el Pacífico, que para colmo cuenta con uno de los parques nacionales de mayor diversidad marina del mundo. Sin embargo, llegar hasta aquí no es tarea sencilla, pues la carretera no está asfaltada y no hay demasiadas conexiones hasta Santa Catalina. El viaje desde Boquete fue realmente largo e incluyó varios transbordos, pero mereció la pena.

Santa Catalina

Como decía, Santa Catalina se encuentra al final de una carretera polvorienta y llena de agujeros. Su historia es cuando menos curiosa, ya que no es el típico pueblo de pescadores transformado en lugar de turisteo, sino todo lo contrario. La leyenda cuenta que un surfero descubrió este lugar con varios kilómetros de playas vírgenes e inmensas olas y decidió instalarse aquí. A partir de entonces toda la maquinaria turística se puso en marcha y ahora la zona se ha convertido en un pequeño pueblo, con varios alojamientos y restaurantes repartidos entre sus dos calles y la línea de playa.

Palmeras en Santa Catalina, Panamá

Palmeras en Santa Catalina, Panamá

Como todo minúsculo pueblo costero que se precie, tiene su chiringuito en la playa, su camión de frutas y verduras, que pasa dos veces por semana, y su pequeño supermercado, donde no se puede encontrar casi nada excepto el día que recibe mercancía. Además, hay cortes de agua y electricidad constantemente y los móviles sólo tienen cobertura desde hace unos meses.

santa catalina

Santa Catalina, Panamá

En definitiva, un lugar de lo más tranquilo, con unas playas inmensas y prácticamente vacías. Los turistas más numerosos en esta zona son los surfistas, que se adentran en busca de las mejores olas a extrañas horas del día y que se pasan la tarde hablando de sus hazañas, de la altura de las olas y de otras cosas de las que no entiendo de la misa la media -ni me interesan demasiado, la verdad-.

Playa Estero, Santa Catalina, Panamá

Playa Estero, Santa Catalina, Panamá

Ya sabéis que mi tolerancia a la playa es limitada, por mucho atardecer espectacular que incluya, así que uno de los días nos apuntamos a una de las actividades estrella de Santa Catalina. No, no me volví loca y decidí aprender a hacer surf, sino que fuimos a bucear al Parque Nacional Coiba.

Puesta del sol en Santa Catalina, Panamá

Puesta del sol en Santa Catalina, Panamá

Parque Nacional Coiba

El Parque Nacional Coiba se encuentra a poco más de una hora de trayecto en bote desde Santa Catalina y es uno de los lugares más espectaculares que he visitado hasta el momento. Su impresionante biodiversidad le ha valido el título de Patrimonio de la Humanidad. Mucho me temo que no voy a ser capaz de expresar lo fascinante de este lugar con palabras, así que vais a tener que venir a verlo con vuestros propios ojos.

Parque Nacional Coiba, Panamá

Parque Nacional Isla de Coiba, Panamá

Durante todo el camino desde Santa Catalina se disfruta de increíbles vistas de la costa virgen, llena de vegetación exuberante y sin un alma. Por su parte, la isla de Coiba -la más grande de las que se encuentran en el parque- me pareció realmente bonita. Aquí se puede pasar la noche en unas cabañas administradas por el parque, aunque nosotros sólo paramos brevemente para almorzar. Si lo hubiera sabido (a veces dejarse llevar y no investigar no es tan bueno), no me hubiese importado pasar en la isla un par de noche porque parecía que había mucho por explorar en este antiguo penal transformado en refugio natural.

Playa en la Isla de Coiba, Panamá

Playa en la Isla de Coiba, Panamá

Pero, sin duda, lo más impresionante de la excursión fue el buceo. En la primera intentona, comenzamos a nadar con el tubo, las gafas y el neopreno alrededor de una isleta donde había miles de peces y una visibilidad excelente. Así, a las primeras de cambio miro para abajo y veo una manta raya en el fondo. ¡Qué ilusión, mi primer pez grande! Aunque por centrarme en la raya, me perdí una tortuga que pasó nadando a toda velocidad a pocos metros.

Seguimos explorando la zona y al rato me avisan que hay unos tiburones, así que allá voy y veo mis primeros tiburones de punta blanca. Aunque eran relativamente pequeños y estaban a unos 5 metros durmiendo en el fondo, no dejaron de impresionarme. Todo el mundo estaba muy tranquilo, así que supuse que no nos iban a hacer nada y seguí buceando.

En otro momento casi me metí dentro de un banco de atunes, una vista preciosa todos esos peces inmensos nadando al unísono. Así estaba disfrutando de la sincronía de los atunes cuando de repente me doy cuenta de que hay un tiburón nadando justo debajo. Si los que estaban durmiendo me impresionaron, éste que nadaba relativamente cerca me acojonó bastante. Desde luego, una primera zambullida llena de emociones.

Manta gigante en el Parque Nacional Coiba, Panamá

Manta gigante en el Parque Nacional Coiba, Panamá

El segundo lugar donde fuimos a bucear estaba más cerca de la isla de Coiba, pero aún así también pudimos ver tiburones, además de un montón de peces de todos los colores. Sin embargo, lo mejor fue cuando volvimos al bote, ya que una manta gigante vino a hacernos una visita. No os podéis imaginar lo grande que es este bicho y cómo se desliza por el agua. Nos quedamos casi hipnotizados por el espectáculo que nos ofreció la manta, incluidos los guías, y hasta que no desapareció, no pusimos rumbo a tierra firme.    

En resumen, la excursión por el Parque Nacional Coiba fue una experiencia impresionante, por la que mereció la pena llegar hasta este recóndito lugar de Panamá. Por su parte, Santa Catalina tampoco estuvo nada mal, aunque supongo que los amantes de la playa le hubiesen sacado más partido a sus infinitos arenales.

Visto el éxito del snorkel, decidí continuar mi viaje camino a la costa caribeña del país, concretamente, a Bocas del Toro, pero esta historia tendrá que esperar al siguiente post…

Más fotos

Aquí tenéis algunas fotos más del maravilloso Parque Nacional Coiba y del pueblo de Santa Catalina, en formato presentación o álbum web:

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