Boquete y Parque Nacional Volcán Barú

Tras mis aventuras en el paradisíaco archipiélago de San Blas y en Ciudad de Panamá, necesitaba cambiar de aires y refrescarme un poco, así que puse rumbo a la zona de montaña de Boquete.

Flores y colinas en Boquete, Panamá

Flores y colinas en Boquete, Panamá

El distrito de Boquete es muy popular entre los turistas que visitan Panamá y también entre los expatriados que viven en la capital, ya que resulta un lugar perfecto para olvidarse del pegajoso calor que reina en el resto del país. Además del benigno clima, Boquete cuenta con unos paisajes verdísimos, con la cima más elevada del país en el volcán Barú y con unas termas naturales que hacen que la visita merezca la pena.

Yo tampoco pude resistirme a los múltiples encantos del distrito y hasta allí me dirigí junto con un par de mochileros a los que conocí en Ciudad de Panamá (ambos de nombre Alex).

Boquete

Boquete también es el nombre del principal pueblo de esta zona. Cuando se llega aquí después de unas cuantas horas de autobús parece que se está de vuelta en Europa. Se trata de un pequeño pueblo con casas muy bien cuidadas y rodeado de verdes montañas, donde gran parte de la población es europea o estadounidense (muchos de ellos de edad avanzada, que han decidido que éste es un buen sitio para retirarse). Así, el lugar está lleno de restaurantes, panaderías y tiendas de todo tipo para satisfacer las necesidades de sus habitantes y visitantes.

Casas en Boquete, Panamá

Casas en Boquete, Panamá

Parque Nacional Volcán Barú

No sé cómo me dejé convencer, pero a la mañana siguiente de nuestra llegada estaba preparada a las cuatro y media de la madrugada para subir un volcán. La cima del volcán Barú es el punto más alto de Panamá, con una altura de unos 3.500 metros. Su ascensión implica una caminata de 13,5 kilómetros, que, por supuesto, luego hay que descender. Vamos, que en total son 27 empinados kilómetros.

Amanecer en el volcán Barú, Boquete, Panamá

Amanecer en el volcán Barú, Boquete, Panamá

De esta manera, comenzamos a caminar en la oscuridad, pero en breve empezó a despuntar el sol y disfrutamos de unas panorámicas preciosas del valle y del pueblo de Boquete. Como no podía ser de otra manera, yo a estas horas de la mañana estaba muy dormida, así que no recuerdo muy bien cómo fue el inicio del camino, pero cuando me desperté estaba rodeada de bosque nuboso, que nos protegía del intenso sol del día. Había vegetación por todas partes, un montón de plantas y flores de todos los colores y pajarillos cantando aquí y allá.

Vegetación y vistas en el volcán Barú, Boquete, Panamá

Vegetación y vistas en el volcán Barú, Boquete, Panamá

Y así caminamos y caminamos sin parar cuesta arriba durante 5 horas y media hasta que, por fin, ¡alcanzamos la cumbre del volcán Barú! El último tramo se me hizo un poco eterno y, para colmo, la cima estaba llena de antenas de radio, televisión y telefonía. No me lo podía creer, ¡¡¡tanto esfuerzo para acabar al lado de unas antenas!!!

Antenas en la cima del volcán Barú, Boquete, Panamá

Antenas en la cima del volcán Barú, Boquete, Panamá

No sólo las antenas fueron un tanto decepcionantes en la cumbre, pues además estaba completamente nublado allí arriba. Así, sólo pudimos disfrutar durante unos segundos de las vistas de las infinitas llanuras panameñas que rodean este volcán. A pesar del frío y de lo poco acogedor del lugar, decidimos comer aquí y descansar un rato antes de comenzar el descenso.

Cima del volcán Barú, Boquete, Panamá

Cima del volcán Barú, Boquete, Panamá

En el camino de vuelta, el bosque nuboso hizo honor a su nombre y parecía que estábamos en una película de terror, rodeados de una densa neblina que daba un aspecto tenebroso a los inmensos árboles del lugar.   

Nubes bajas en el volcán Barú, Boquete, Panamá

Nubes bajas en el volcán Barú, Boquete, Panamá

El descenso fue más rápido, pero aún así nos costó casi 4 horas llegar hasta la entrada del parque. Bueno, en realidad no tuvimos que andar hasta la entrada porque algo antes nos cruzamos con una furgoneta que se ofreció a llevarnos hasta el pueblo. Creo que nunca me he alegrado tanto de cruzarme con un vehículo en el monte, además porque eso evitó que tuviéramos que esperar a que un taxi viniera a buscarnos a la entrada del parque. En todo caso, en total unas 9 horas caminando que nos dejó baldaos y preparados para comernos una vaca -cosa que hicimos después de una reparadora ducha-.

Cerca de la cima del volcán Barú, Boquete, Panamá

Cerca de la cima del volcán Barú, Boquete, Panamá

Aguas termales de Caldera

Al día siguiente, para reponer fuerzas y relajar los músculos, visitamos las aguas termales de Caldera. A unos 40 kilómetros de Boquete, estas termas naturales se encuentran junto a un precioso río y están administradas por la familia que posee las tierras de donde mana el agua caliente.

Río Chiquirí Nuevo, Caldera, Panamá

Río Chiquirí Nuevo, Caldera, Panamá

Después de la paliza del día anterior, decidimos ir a todo tren y nos unimos a un tour que llevaba a los turistas cómodamente en una furgoneta desde Boquete hasta Caldera. Aún así, había que caminar por un pequeño sendero durante media hora para llegar a las aguas termales. Me gustó que las termas eran realmente naturales, nada de piscinas construidas sobre el agua caliente, sino unas pequeñas pozas en el suelo, rodeadas de piedras que hacían de muros. Sin duda, el entorno no podía ser mejor para ponerse en remojo.

Aguas termales de Caldera, Panamá

Aguas termales de Caldera, Panamá

Y aquí en Boquete pasé el día de mi cumpleaños, en una celebración de lo más tranquila, con buena compañía y disfrutando de la gastronomía que este pueblo tiene para ofrecer. Un año más vieja, pero también más sabia y con muchas energías para seguir recorriendo el mundo…

En definitiva, el distrito de Boquete supuso un cambio refrescante en mi visita a Panamá. El tranquilo pueblo de Boquete no tiene nada reseñable, excepto su oferta gastronómica y su tranquilidad, mientras que el Parque Nacional Volcán Barú y las termas de Caldera son un buen ejemplo de la preciosa naturaleza de la zona.

Desde aquí puse rumbo de nuevo a la costa del Pacífico, acompañada por los Alex. Juntos descubrimos uno de los lugares más recomendables de toda Centroamérica: Santa Catalina y el Parque Nacional Coiba

Más fotos

Como siempre, aquí tenéis algunas fotos más de Boquete y alrededores, que también podéis apreciar en su respectivo álbum online:

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