Archipiélago de San Blas: paraíso caribeño

La siguiente parada en mi visita a Panamá me llevó hasta el impresionante archipiélago de San Blas, un verdadero paraíso en la costa del Caribe.

Isla en el mar Caribe, Archipiélago de San Blas, Panamá

Isla en el mar Caribe, Archipiélago de San Blas, Panamá

El archipiélago de San Blas, ubicado en la comarca de Guna Yala, consiste en más de 360 islas ubicadas en la costa caribeña de Panamá. En realidad, no me hacen falta palabras o imágenes para describir este increíble lugar, sólo tenéis que cerrar los ojos e imaginar una isla paradisíaca. Me apuesto lo que queráis a que esa imagen que tenéis en la cabeza se corresponde con alguna de las islas que componen este archipiélago. Pero bueno, tengo todo el post para daros envidia, así que voy a empezar por el principio.

Con el objetivo de huir de Ciudad de Panamá durante el carnaval (las fiestas multitudinarias no son para mí), decidí ir a visitar estas renombradas islas. En general, soy un poco escéptica cuando me hablan de lugares paradisíacos -lo reconozco, soy rara, no me gusta la playa-, pero me decidí a darles una oportunidad. Sin embargo, la tarea no fue fácil pues todo el mundo en la ciudad estaba de vacaciones. Aquí se toman muy en serio el carnaval y cuentan con 5 días libres para celebrarlo por todo lo alto. Al final tuve que organizar el viaje por teléfono (no suele ser la mejor manera de contratar una excursión) a través de un contacto que me pasaron en mi albergue.

Relax en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Relax en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

En otras palabras, no estaba muy segura de que el día indicado fuera a aparecer nadie para llevarme. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Un amable conductor me estaba esperando en un inmenso todoterreno para trasladarme como a una reina desde Ciudad de Panamá hasta Miramar, el pueblecito en la costa atlántica desde donde salía mi bote. Después de muchas semanas, volví a disfrutar de una autopista de dos carriles, que, en este caso, transcurre paralela al famoso canal. Es increíble lo cerca que están las distintas costas panameñas, de tal manera que en menos de 2 horas se pasa de disfrutar del Pacífico a ver las aguas turquesas del Atlántico.

Barca y cabañas en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Barca y cabañas en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Con mi suerte habitual, llegué al pequeño puerto de Miramar a la vez que una enorme tormenta, lo que dificultó un poco la logística de los botes y los numerosos turistas. Así, tras unos pocos empujones, logré subirme a la lancha que me llevaría hasta mi isla (¡qué bien suena esto de “mi isla”!) Mi nivel de masoquismo parece que ha alcanzado cotas inimaginables y allí estaba yo, preparada de nuevo para navegar los mares en un bote fueraborda. Esta vez estaba mentalizada para afrontar cualquier tipo de dificultad, pero la realidad superó mis peores presagios.

Playa desierta en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Playa desierta en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Este viaje en lancha fue una combinación de mis peores travesías marinas: primero, dimos unos botes que parecía que íbamos a salir volando en cualquier momento. Hasta el respaldo del asiento se desencajó en varias ocasiones; y segundo, me calé hasta los huesos. Entre la lluvia y las olas que entraban en la lancha, a los 5 minutos ya estaba empapada (descubrí que el chubasquero no sirve para nada en estas circunstancias).

Isla en el Archipiélago de San Blas, Panamá

Isla en el Archipiélago de San Blas, Panamá

Aunque parezca increíble, eso no fue lo peor, pues a mitad de travesía estaba congelada y meándome. No podía aguantarme más -el agua que seguía entrando en bote no ayudaba nada- y a punto estuve de hacerme pis encima. Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para aguantar hasta que llegamos a tierra. Eso sí, en cuanto paramos salté del bote como una posesa y me metí en las cálidas aguas del Caribe -ropa incluida- para descargar mi vejiga.

Contraste de colores en el Archipiélago de San Blas, Panamá

Contraste de colores en el Archipiélago de San Blas, Panamá

Para colmo de males, me quemé las piernas y la cara durante las 3 horas que duró el trayecto. Parecía que no íbamos a llegar nunca y, hasta en un momento, encallamos en unos corales (¿cómo se puede ser tan torpe si se veían perfectamente?) y un par de pasajeros se tuvieron que bajar para empujarnos. La única parte positiva del viaje fue cuando cruzamos una zona preciosa de manglares y, por supuesto, cuando empezamos a divisar las islas.

Archipiélago de San Blas, Panamá

Archipiélago de San Blas, Panamá

Me hospedé en la denominada Isla Robinson (¡qué propio!), una isla de tamaño medio dentro del archipiélago que se podía circunvalar en unos 10 minutos. A pesar de ser tan pequeña, la isla pertenece a 4 familias, cada una de ellas con su opción de hospedaje. Todas las islas del archipiélago pertenecen a unos indígenas denominados gunas, que son los que gestionan todos los negocios y tienen bastante autonomía con respecto al Estado central. De hecho, no pueden vender sus terrenos en las islas a extranjeros y muchas de las decisiones se toman en una especie de consejo tribal. Como curiosidad, comentar también que la mayor parte del tráfico de droga desde Colombia hasta Panamá pasa cerca de las islas y muchos indígenas han sido pillados in fraganti ayudando a los narcos. Además, cuando las lanchas que transportan la droga van a ser capturadas por la policía, tiran la mercancía por la borda y ésta aparece frecuentemente en las costas de las islas.

Cabañas en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Cabañas en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Volviendo a mi isla, el alojamiento era muy básico: una cama en una cabaña hecha de caña y paja compartida con otras 2 personas; un comedor/bar en otra cabaña y un baño, en el que la ducha era un bidón de agua en alto y donde había que echar cubos de agua en el retrete. El “complejo” también contaba con una red para jugar al volley y unas hamacas para relajarse. Sorprendentemente, había electricidad gracias a un generador, aunque el ruido que hacía le quitaba un poco el encanto y, total, para dos luces que encendía, creo que no merecía la pena. Lo mejor del lugar era el buen ambiente reinante, motivado en gran parte por el buen rollo que destilaba el dueño del chiringuito.

Atarceder en el Caribe, Archipiélago de San Blas, Panamá

Atarceder en el Caribe, Archipiélago de San Blas, Panamá

La primera tarde en la isla me dediqué a descansar y disfrutar de la puesta de sol. Nunca antes había estado en un sitio donde pudiera ver la salida y la puesta de sol con tan sólo girar 180 grados. Ya sabéis que no me gusta especialmente la playa, pero en este lugar estaba tan impresionada con las aguas cristalinas y la arena blanca, que no podía parar de hacer fotos.

Explorando la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Explorando la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Al día siguiente nuestro anfitrión nos llevó a ver un barco hundido cerca de la Isla Perro. De hecho, tan cerca que casi se podía ir caminando hasta el barco. Era la primera vez que veía un naufragio convertido en coral y me encantó la cantidad de peces de todos los colores que se veían sólo con las gafas y el tubo. Eso sí, no os imaginéis que era un galeón español, sino un barco que encalló en estas aguas en los años 60.

Naufragio en la isla Perro, Archipiélago de San Blas, Panamá

Naufragio en la isla Perro, Archipiélago de San Blas, Panamá

En mi tercera mañana isleña tocó explorar la isla de las estrellas de mar, cuyas aguas estaban repletas de estos animales, además de un mogollón de pececillos que nadaban en grupo. El agua es tan cristalina en esta parte del mundo que no hacía falta meterse en el agua para poder apreciar la perfecta forma de estos prehistóricos animales. En el mismo viaje también aprovechamos para visitar una isla desierta rodeada de corales.

Estrella de mar en el Archipiélago de San Blas, Panamá

Estrella de mar en el Archipiélago de San Blas, Panamá

Muchas de las islas del archipiélago están deshabitadas e incluso algunas constan únicamente de un par de palmeras. Por su parte, las más grandes disponen de los servicios esenciales: clínica, escuela, tienda,… con lo que muchas familias viven allí durante la semana, y la capital hasta tiene aeropuerto (¿por qué no volé hasta aquí?)

Atardecer en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

Atardecer en la isla Robinson, Archipiélago de San Blas, Panamá

En definitiva, pasé los días visitando otras islas por la mañana, disfrutando de mi isla por la tarde -con tormentas incluidas- y tomando cervezas con mis compañeros náufragos por la noche. No estuvo nada mal el plan, aunque después de 3 días estaba preparada para volver a la civilización (tanta arena me agota). En esta ocasión, mis temores con la lancha no se cumplieron y el regreso a tierra firme fue infinitamente más tranquilo.

Después del impresionante archipiélago de San Blas, Ciudad de Panamá me pareció la mayor urbe del planeta. Pasé allí un par de días más antes de poner rumbo a un destino completamente distinto: Boquete y el volcán Barú, la zona montañosa más popular de Panamá…

Más fotos

Para disfrutar de más fotos de las islas que componen el archipiélago de San Blas, podéis ver esta presentación o su álbum web:

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2 pensamientos en “Archipiélago de San Blas: paraíso caribeño

    1. Gacela Autor

      ¡Gracias por la información extra Gabriel!

      San Blas es sin duda uno de los lugares más impresionantes del mundo. ¡Menudas islas! Creo que durante mi visita resultó más complicado llegar porque había habido un desprendimiento en la carretera (o eso me parece recordar). En todo caso, yo espero regresar a las islas algún día, aunque haya que volver a sufrir las olas del Caribe 😉

      Saludos,
      Gacela

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