Izmit y alrededores: la Turquía desconocida

Después de los 10 días de turisteo con mis padres por Bélgica llegó el momento de cambiar de aires y de compañía, de manera que puse rumbo a la fascinante Turquía.

Izmit al atardecer, Turquía

Izmit al atardecer, Turquía

Concretamente, me dirigí hasta Izmit, una ciudad industrial sin ningún encanto en la costa del mar de Mármara. Os preguntaréis qué se me había perdido en un lugar tan poco atractivo y la respuesta es sencilla: allí vive mi amiga Basak con su marido y sus dos hijos.

Para completar el plan, otra amiga común, Anita, voló desde Estados Unidos para unirse a nosotras. Hacía más de 12 años que no coincidíamos las tres, cuando estudiábamos juntas en la universidad. Así que aprovechamos las siguientes 3 semanas para ponernos al día, recordar viejas anécdotas y recorrer algunos lugares interesantes en Turquía.

Tengo que admitir que turistear con dos niños pequeños (una de 4 años y otro de 1 y medio) no es mi ideal de vacaciones y, que no me oiga su madre, pero en más de una ocasión los hubiese tirado a los dos por la ventana. No sé cómo lo hice, pero había cambiado el imserso por la guardería. Durante estos días he llegado a la conclusión de que la escuela no se inventó para educar a los niños, sino porque es imposible aguantarlos 24 horas al día.

Izmit, Turquía

En Izmit, Turquía

En todo caso, volviendo al tema turístico, aunque Izmit no cuenta con casi ninguna atracción digna de visitar (una estatua de Ataturk, el fundador de la Turquía moderna, una torre con un reloj y una calle peatonal constituyen todo su centro), sus alrededores sí merecen la pena. A ellos dedicamos la mayor parte de nuestras aventuras en la región, con visitas a los pueblos de Uzuntarla, Yanikkoy y Tarakli (este último merece un post propio), al mar Negro, la marisma de Acarlar Longozu y las montañas de Kartepe y Servetiye.

Estatua de Ataturk en Izmit, Turquía

Estatua de Ataturk en Izmit, Turquía

Uzuntarla

Nuestra primera escapada fuera de la ciudad nos llevó a unos 30 kilómetros de Izmit, al pueblo de la familia política de Basak. Uzuntarla se trata de un lugar acogedor, donde sólo hay casas bajas con bonitos jardines. Vamos, que más que un pueblo dedicado a la agricultura casi parece una urbanización de lujo de las afueras de cualquier gran ciudad. Aquí pasamos un par de tardes de lo más entretenidas. En la primera de ellas nos dedicamos a comer infinitas moras, que recogimos directamente de las inmensas moreras del jardín familiar.

Recogiendo moras en Uzuntarla, Turquía

Recogiendo moras en Uzuntarla, Turquía

La segunda tarde en Uzuntarla nos colamos en una boda. Bueno, en realidad todo el pueblo estaba invitado, así que simplemente nos hicimos pasar por locales. Había tanta gente que supongo que no les importó nuestra presencia. La comida se servía en el jardín de una de las casas del pueblo (un arroz con carne buenísimo), mientras que la fiesta era en otra parcela más grande. Como podéis ver en los vídeos, no faltaron la música y los bailes tradicionales (la mayoría étnica del pueblo es circasiana, así que el folcklore era algo diferente).


Acarlar Longozu

Probablemente el sitio más interesante que visitamos cerca de Izmit fue Acarlar Longozu. No tengo muy claro si se trata de una marisma, una laguna o algún otro hito acuático, pero el caso es que el lugar está protegido por la variedad de aves que pasan por aquí.

Acarlar Longozu, Turquía

Acarlar Longozu, Turquía

Para recorrer este canal de agua alquilamos una barca de pedales y con nuestros delfines nos deslizamos tranquilamente por el sitio, maravillándonos con los árboles, los nenúfares, las ranas y las culebras que vimos por el camino. En esta reserva natural también nos topamos con un pescador furtivo, al que no dudamos en denunciar en cuanto pusimos pie en tierra firme, aunque dudo que la policía turca hiciera nada al respecto.

Transporte en Acarlar Longozu, Turquía

Transporte en Acarlar Longozu, Turquía

Después del paseo en barca, nos dispusimos a explorar la reserva por tierra. De esta manera, recorrimos una bonita pasarela de madera que discurría junto al agua durante un par de kilómetros. Las vistas no eran tan interesantes como a ras del agua, pero aún así el paseo no estuvo mal.

Pasarela de madera en Acarlar Longozu, Turquía

Pasarela de madera en Acarlar Longozu, Turquía

Kartepe y Yanikkoy

Otro día aprovechamos para subir hasta la cima de la montaña de Kartepe. Aunque se encuentra a tan sólo unos kilómetros de Izmit, es como trasladarse a otro mundo. Curva tras curva el verde va extendiéndose y la temperatura va descendiendo hasta que en la cima es necesario ponerse una chaqueta. Y cuando piensas que la naturaleza te va rodear por completo, resulta que allí arriba está lleno de gente pasando el día con sus barbacoas, y el humo y la música de cada grupo llena el ambiente en lugar del sonido de los pajarillos. En definitiva, me resultó un poco decepcionante.

Sin embargo, a la vuelta nos resarcimos de la extraña experiencia en la montaña en el pueblo de Yanikkoy, donde tuvimos la suerte de toparnos con un festival veraniego. Todo el pueblo parecía haberse congregado en el pequeño parque donde se celebraba el evento. Había música y baile, además de puestos de comida y unos cuantos tenderetes.

Servetiye

Otra de las mañanas nos acercamos hasta el paraje natural de Servetiye, un lugar en mitad del bosque a escasa media hora de Izmit en el que un par de restaurantes sirven comida y alquilan mesas de picnic junto a un río. Estos establecimientos se han hecho con el monopolio de la naturaleza en este bonito paraje, hasta el punto de que uno de los restaurantes está literalmente sobre el río, en una zona de cascadas que se disfrutaría mucho más sin esta edificación (aunque, por lo menos, han utilizado madera en su construcción, por lo que se integra algo mejor en el ambiente).

Restaurante en Servetiye, Turquía

Restaurante en Servetiye, Turquía

Mar Negro

Por último, en uno de los innumerables días de sol de los que disfrutamos en la zona, hicimos una excursión al mar Negro. En tan sólo una hora de trayecto en coche nos plantamos en el turístico pueblo de Kerpe, a orillas del mar Negro. Mi sorpresa fue mayúscula cuando nos encontramos con una playa abarrotada de gente, donde apenas había un hueco libre entre las sombrillas y las toallas esparcidas en la arena. No podía imaginarme de dónde había salido tanta gente en bañador cuando en Izmit la mayoría de las mujeres se cubren la cabeza con un pañuelo y en general todo el mundo viste de manera muy recatada.

Playa en Kerpe, Mar Negro, Turquía

Playa en Kerpe, Mar Negro, Turquía

En todo caso, la playa me aburre soberanamente y ésta no fue una excepción. Aún así, hacía un calor sofocante e hice un intento de refrescarme dándome un chapuzón. El agua estaba tan sucia, con restos de plástico flotando por todas partes, que desistí antes de que me tocara los muslos. En su lugar, dejamos a los niños con su madre jugando en la orilla y Anita y yo nos dirigimos al chiringuito más alejado de la multitud. Benditos chiringuitos, sin duda, el mejor invento de las playas de todo el mundo.

Mar Negro en Kerpe, Turquía

Mar Negro en Kerpe, Turquía

10 días en Izmit son muchos (incluso demasiados), y a pesar de todas las excursiones que hicimos yo ya estaba deseando poner rumbo a otro lugar de Turquía. Así que, una buena mañana cargamos el pequeño Toyota Yaris hasta arriba y nos dirigimos hacia Bursa y Mudanya, nuestro siguiente destino en esta pequeña ruta por el país.

Más fotos

Para ver más fotos de Izmit y los interesantes lugares de los alrededores, visita el siguiente álbum web.

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