Sur de Bali: la Indonesia más turística

Bali fue mi primera parada en Indonesia. A pesar de su fama mundial, tengo que admitir que el sur de esta isla no me gustó demasiado.

En el templo Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

En el templo Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

Un par de días fueron suficientes para descubrir que el sur de Bali no estaba hecho para mí. Supongo que tengo un concepto de lugar paradisíaco diferente, que no incluye atascos ni playas sucias. 

Así que, una vez que exploré el templo de la zona y recorrí sus playas más características (no me parecieron gran cosa), puse rumbo a las montañas.

En todo caso, aquí os dejo con las anécdotas y el recorrido de mi breve estancia en el sur de Bali.

Llegada a Bali, Indonesia

Tras más de un año recorriendo países desarrollados (sea lo que sea lo que eso significa), llegó el momento de volver a la aventura que supone explorar un país algo menos civilizado, con las cosas buenas, y también las menos buenas, que ello conlleva. Así, cogí un avión en Darwin, Australia, que me dejó en menos de 3 horas en Indonesia. Concretamente aterricé en la isla de Bali, que suena a sitio súper-paradisíaco, pero luego tampoco es para tanto.

Sur de Bali, Indonesia

Sur de Bali, Indonesia

Para no tener que trasladarme muy lejos desde el aeropuerto, pasé mis primeros días en la isla en una zona del sur llamada Jimbaran. Una zona relativamente tranquila, pero bien situada para visitar las diversas atracciones del lugar. Por 25$ tenía mi propia habitación en una casa particular. Nada que ver con los meses que había pasado acampando en Australia, pues el lugar estaba impoluto, tenía mi propio baño y hasta aire acondicionado. Además, los dueños se desvivieron por hacer mi estancia lo más agradable posible (desde recogerme en el aeropuerto hasta llevarme a comprar una tarjeta SIM para mi teléfono).

Acantilados en el sur de Bali, Indonesia

Acantilados en el sur de Bali, Indonesia

La primera impresión de Indonesia, sobre todo viniendo de Australia, fue que había más gente que en la guerra y todos parecían ir en moto de un sitio a otro. Así que, siguiendo la máxima de allá donde fueres, haz lo que vieres (y ante la ausencia de transporte público), me agencié una motillo. Con menos de un euro en gasolina me pasé todo un día de arriba para abajo. A pesar del tráfico y mi poca pericia conductora, logré llegar a un par de sitios interesantes. 

Playa Jimbaran

La primera parada en mi ruta motera fue en la playa más cercana a mi alojamiento, la conocida como playa Jimbaran. Entonces me pregunté por qué tantos australianos vienen aquí de vacaciones cuando sus playas son infinitamente mejores. En fin, que la playa estaba un poco sucia y no me pareció nada del otro mundo, así que no tardé mucho en seguir camino hasta que llegué a una playa de surfistas con mucha mejor pinta.

Playa Jimbaran, Sur de Bali, Indonesia

Playa Jimbaran, Sur de Bali, Indonesia

Playa Suluban

La playa Suluban no es exactamente una playa, sino más bien un acantilado con una entrada al mar a través de una pequeña cala formada entre las rocas. Por ahí se metían los surfistas, amontonándose después en el agua como pequeñas focas esperando su oportunidad de subirse a una ola.

Playa Suluban, Sur de Bali, Indonesia

Playa Suluban, Sur de Bali, Indonesia

Pulah Luhur Uluwatu

Tras visitar otra playa surfera, en este caso con mucha más arena, pero igual de abarrotada, puse rumbo a uno de los principales templos de Bali, Pulah Luhur Uluwatu. A pesar de que Indonesia es mayoritariamente musulmán, en el país conviven múltiples religiones y los balineses practican un hinduismo característico.

Templo Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

Templo Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

Bali está llena de templos y en cada esquina descubres ofrendas en forma de pequeñas cestas con sus palitos de incienso desprendiendo ese olor un tanto mareante. La isla cuenta con templos de todos los tamaños e incluso hay quien tiene su propio mini-templo en casa.  

Arte hindú, templo Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

Arte hindú, templo Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

Por su parte, Pulah Luhur Uluwatu se halla en la cima de un acantilado de más de 100 metros de altura, siendo esta inmejorable ubicación su mayor atractivo. Como en el resto de templos hindúes de Bali, es necesario ponerse una falda larga para entrar. Pero no hay que preocuparse porque si tu indumentaria es diferente, te prestan una en la entrada que puedes ponerte por encima de tu ropa.  

Vistas del mar desde el templo Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

Vistas del mar desde el templo Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

Por otro lado, el templo está lleno de monos, que hacen el agosto con los turistas despistados. Se apropian cualquier cosa que no tengas bien amarrada, desde chanclas hasta botellas de agua pasando por gafas de sol o pasadores de pelo. No os imagináis los rápidos que son estos bichos y luego es complicadísimo recuperar tus pertenencias. Me pareció realmente divertido observar la interacción entre humanos y monos.

Monos en Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

Monos en Pulah Luhur Uluwatu, Bali, Indonesia

En scooter por el sur de Bali

El sur de Bali me pareció uno de los peores lugares para moverse en moto del país. El tráfico me resultó horrible, no sólo porque había millones de vehículos -afortunadamente la mayoría motos- sino porque los coches se empeñaban en adelantarse unos a otros cuando yo iba por el carril contrario. Y, claro, acojona un poco cuando ves que un coche se te acerca de frente a toda velocidad en una carreterucha sin arcén.

Mi medio de transporte en Bali, Indonesia

Mi medio de transporte en Bali, Indonesia

Volviendo del templo Pulah Luhur Uluwatu tuve mi primera incidencia motera. Noté algo raro en mi scooter y al pararme vi que había pinchado (¿pero es que nunca se va a acabar mi mala suerte con los medios de transporte? La respuesta es no, pero eso ya lo iréis descubriendo en las próximas semanas). En fin, menos mal que en este país todo tiene solución y unos chavales me cambiaron la llanta por un módico precio y tras muchas risas.

Para culminar mi visita a esta parte de Bali, me metí en un atasco de la muerte con millones de motos y coches. Creo que nunca he respirado un aire tan contaminado. Parecía que no iba a llegar a nunca a mi destino, a pesar de seguir al mogollón de motos incluso cuando se decidían por ir en dirección contraria. En más de una ocasión pensé en dejar allí mismo mis 2 ruedas y seguir a pie.

En definitiva, pronto decidí que el sur de Bali en plena temporada alta no estaba hecho para mí y, de esta manera, me dirigí a las montañas. Ubud me gustó mucho más, pero para leer sobre ello tendréis que esperar a la siguiente entrega…

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