Death Valley: calor y viento huracanado en el Valle de la Muerte

El Parque Nacional Death Valley, o Valle de la Muerte, hace honor a su nombre. Se trata de un lugar desolador, pero también fascinante, en el que cuesta creer que haya vida.

Golden Canyon, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Golden Canyon, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Yo llevaba años queriendo visitar este fantástico parque nacional, pero, por unos motivos u otros, he tenido que esperar hasta ahora para explorarlo. La espera ha merecido la pena, pues Death Valley ha resultado ser un lugar extraordinario.

Todo ello, a pesar de las inclemencias meteorológicas que he sufrido durante mi estancia. Por un lado, el calor agobiante que ya se empezaba a notar a principios de mayo. Por otro, un viento huracanado que casi destroza mi tienda de campaña y que me obligó a dormir en el coche.

Pero dejadme comenzar por el principio. Me encontraba recorriendo parte de California en la ruta para llegar al Gran Cañón del Colorado. Así, ya había pasado por el lago Tahoe y había conducido por la escénica carretera 395. En esos primeros 2 días de aventura, el frío había sido uno de los protagonistas -junto con los picos nevados de la cordillera de Sierra Nevada-. Por lo que, estaba deseando llegar a un lugar más cálido. Lo que no me esperaba eran los 40 grados a la sombra que se alcanzaban en el Valle de la Muerte.

En apenas unas horas pasé de contemplar algunas de las montañas más altas de Estados Unidos a adentrarme en el punto más profundo del país, pues gran parte de Death Valley se encuentra unos metros por debajo del nivel del mar.

La carretera que conduce hasta el interior del parque nacional zigzaguea montaña abajo rodeada de un paisaje desértico en el que no asoma ni un arbusto. En la única subida del recorrido, un cartel nos informa de que nuestro motor puede sobrecalentarse por el calor y recomiendan apagar el aire acondicionado. ¡Bienvenida al desierto!

Intento de acampada en Emigrant

Así llegué hasta el primer camping de Death Valley. Emigrant era simplemente una parcela en el desierto, sin una mísera sombra, pero con una fuente de agua y unos baños cercanos. También era gratis, así que no me lo pensé dos veces y planté allí mi tienda de campaña. El suelo de este desierto estaba duro como una piedra (de hecho, era una piedra), por lo que no pude clavar todas las estacas para asegurar la tienda. En su defecto, coloqué unas garrafas de agua en el interior de la tienda y unas piedras en el exterior.

Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Una vez instalada la casa, el objetivo era echarme la siesta. Sin embargo, hacía demasiado calor. Entonces tuve la brillante idea de ir hacia la zona más elevada del parque (hablo sobre el lugar más adelante). Así, en la zona conocida como Wildrose pasé un par de horas relativamente más fresca. Eso sí, cuando regresé al camping -por llamarlo de alguna manera-, se había levantado un fuerte viento y mi tienda estaba revoloteando, medio atrapada por una mesa de picnic.

El pánico que se apoderó de mí fue proporcional a la velocidad con la que me bajé del coche y comencé a desmontar la tienda. ¡¡No podía perder mi hogar en el tercer día de viaje, me quedaba mucho por recorrer!! No obstante, la fortuna estaba de mi parte ese día y los daños fueron mínimos. Las varillas habían resistido la embestida del viento y los únicos destrozos se encontraban en la cubierta y el suelo de la tienda. En fin, nada que una buena dosis de cinta americana no pudiera solucionar (por lo menos, temporalmente).

Wildrose

Como decía antes, en Death Valley se encuentra el punto más bajo de la geografía norteamericana, pero sorprendentemente también algunas montañas de más de 3.000 metros de altura. Este contraste es una de las características más sorprendentes del parque.

La zona conocida como Wildrose se encuentra cerca del punto más elevado del Valle de la Muerte. Además de huir del calor, aquí esperaba encontrar algo de color pues el lugar es famoso por sus flores. No obstante, este año la floración apenas daba algunas pinceladas amarillas al paisaje. A pesar de ello, el recorrido por la carretera del cañón de Emigrant me encantó. Incluso me topé con un coyote, que me miró con cierto desprecio parándose sólo un segundo antes de continuar su camino.

Wildrose, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Wildrose, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Aunque allí también hacía calor, era bastante más soportable que en el valle. Y así, aproveché las instalaciones del camping de Wildrose -esto es, una mesa de camping y agua potable- para comer y luego echarme una siesta en el coche.

Stovepipe Wells

Tras recoger mi maltrecha tienda de campaña, decidí continuar con la exploración del parque y, de paso, intentar encontrar otro lugar más apropiado para acampar.

Así llegué hasta Stovepipe Wells, uno de los lugares habitados del parque. El par de tiendas, hotel y restaurante parecían sacados de una película del oeste. En ese momento hacía un calor seco que me transportó a los veranos madrileños. Debíamos estar a unos 40 grados, por lo que lo único que se podía hacer era sentarse a la sombra mientras el sol descendía poco a poco, llevándose con él algo de calor.

El camping -de pago, en este caso- no era mucho mejor que el que acababa de dejar atrás. La única diferencia era que el lugar era mucho más grande y que se encontraba lleno de autocaravanas. No parecía el mejor sitio para montar la tienda, que yo visualizaba volando de nuevo.

Senderismo en el cañón Moisac

Cuando la intensidad del sol remitió un poco, puse rumbo al cercano cañón Moisac. El Parque Nacional Death Valley es famoso por sus numerosos cañones y mi primera aproximación a ellos no me defraudó.

Cañón Moisac, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Cañón Moisac, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

El sendero de Moisac Canyon -o el Cañón Mosaico- comienza con un estrecho pasadizo entre las paredes de la montaña, la parte más espectacular del recorrido de 7 kilómetros. Después se llega a una zona más abierta, que termina en una pared vertical. Un paseo sin duda interesante, que es mejor recorrer a primera hora de la mañana o última de la tarde, pues apenas hay sombra.

Dunas de Mesquite Flat

Disfrutar del atardecer en las dunas de Mesquite Flat era una de las cosas que me habían recomendado encarecidamente. Sin embargo, el cañón Mosaic me había absorbido de tal manera que llegué a las dunas justo cuando el sol desaparecía por el horizonte. A falta de colores dorados, me conformé con el solitario anochecer que me ofrecieron las dunas, culminado con la aparición de una intensísima luna llena.

Dunas de Mesquite Flat, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Dunas de Mesquite Flat, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Caminé durante casi una hora por la fina arena que forma estas dunas móviles. Me dio la impresión de no avanzar en absoluto y desistí de llegar hasta la duna más alta. Así que me senté a admirar el paisaje -la luna llena le daba un aspecto fantasmagórico al desierto- hasta que un viento huracanado me obligó a regresar al coche (¡menuda paliza me estaba dando la arena!).

Luna llena en el Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Luna llena en el Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Para entonces ya era completamente de noche. El viento había traído unas nubes que taparon la luna y la diversión se había acabado por ese día.

Harmony Borax Works

Entonces decidí que lo mejor era dormir en el coche. No merecía la pena montar la tienda con ese viento. Me dispuse a buscar un lugar tranquilo en el que pasar la noche y así llegué hasta Harmony Borax Works. El aparcamiento se encontraba vacío y estaba lo suficientemente alejado de la carretera principal como para no escuchar a los escasos vehículos que circulaban por la noche.

Lo bueno de dormir en el coche es que te levantas muy temprano, lo malo es que te levantas muy temprano porque no duermes bien. De esta manera, con las primeras luces del día ya estaba en marcha. No os podéis imaginar lo que cunde el día cuando te levantas antes de las 6 de la mañana. Y la ventaja añadida en un lugar como el Valle de la Muerte es que a esas horas todavía hace fresquito y se puede explorar sin sufrir una lipotimia. En fin, todo ventajas 😉

Harmony Borax Works, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Harmony Borax Works, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Harmony Borax Works es una antigua mina al aire libre de sal de boro -o bórax-. Parece que este compuesto tiene infinidad de utilidades, incluida la adulteración de la heroína. Aunque probablemente ese no fuera el uso del bórax extraído aquí entre 1884 y 1889, con gran esfuerzo por parte de trabajadores chinos en unas condiciones casi infrahumanas.

Zabriskie Point

Todavía con todo el día por delante y tras haberme zampado un desayuno de campeonato, me planté en uno de los miradores más bonitos del Parque Nacional Death Valley: Zabriskie Point.

Zabriskie Point, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Zabriskie Point, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Zabriskie Point ofrece una panorámica que bien podría pertenecer a otro mundo. Las montañas parece que se retuercen en esta zona, además de ofrecer infinidad de tonalidades marrones.

Senderismo en el Cañón Dorado

A las 7 de la mañana todavía era posible caminar sin sentir apenas el calor del sol que comenzaba a brillar en el cielo. Así que aproveché para explorar a fondo el conocido como Cañón DoradoGolden Canyon, en el original inglés-.

Golden Canyon, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Golden Canyon, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

El paseo de 5 kilómetros me resultó fascinante. Se caminaba entre las formaciones que había visto desde arriba en Zabriskie Point hasta llegar a la llamada Catedral Roja. Allí, una pared de piedra de diferentes colores se levantaba imponente cerrando el paso. Además, todavía pude disfrutar de este increíble lugar casi en completa soledad, maravillándome con las formas y los colores que las rocas me iban ofreciendo.

Artists Drive

Por su parte, la carretera de único sentido conocida como Artists Drive -o el Paseo de los Artistas- te adentra en las formaciones rocosas características de esta zona del parque nacional.

Artists Drive, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Artists Drive, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Aunque no me gustó tanto como el Cañón Dorado, el circuito es muy bonito y no hace falta caminar para disfrutar del lugar. En algunas zonas las rocas muestran una paleta de colores difícil de igualar. Rojos, verdes, marrones,… se combinan para impresionar al visitante.

Panorámica en Artists Drive, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Panorámica en Artists Drive, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Devils Golf Course

Uno de los lugares más curiosos del Parque Nacional Death Valley es el que podríamos traducir como Campo de Golf del Diablo. Aquí, en pleno valle, y a varios metros por debajo del nivel del mar, la sal forma unas estructuras elevadas que dan nombre al sitio.

Devils Golf Course, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Devils Golf Course, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Las formaciones salinas no son exactamente como pelotas de golf, pero a mí me dejaron fascinada. Con mucha precaución, como aconsejaban los carteles debido al poder cortante de los cristales de sal, me introduje en este paisaje lunar. Aunque mi búsqueda de una perfecta formación de sal fue infructuosa, no me importó lo más mínimo.

Natural Bridge

Como bien indica su nombre, el Natural Bridge es un puente formado por las rocas en uno de los cañones del parque nacional. No obstante, no me pareció un lugar especialmente interesante. Supongo que después de un día en Death Valley estaba un poco mal acostumbrada.

Natural Bridge, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Natural Bridge, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Cuenca Badwater

Uno de los lugares imprescindibles del Parque Nacional del Valle de la Muerte es la cuenca salina Badwater. Situada a 86 metros por debajo del nivel del mar, se trata del punto más bajo de toda Norteamérica.

Badwater, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Badwater, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Si hasta ese momento había disfrutado a mis anchas del parque, en aquel lugar se concentraban todos los turistas imaginables. Las pisadas de todos nosotros habían formado una especie de autopista blanca en este espectacular mar de sal.

De no ser por los 35ºC, aquéllo podría haberse confundido con un campo nevado rodeado de montañas. De hecho, el blanco se extendía por todo el valle hasta donde alcanzaba la vista.

Cuenca salina Badwater, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

Cuenca salina Badwater, Parque Nacional Death Valley, Estados Unidos

A pesar del calor -no había manera de escapar del sol abrasador-, me propuse avanzar hasta dejar atrás a la multitud de turistas. Después de media hora, no me parecía haber avanzado nada, aunque es verdad que ya quedábamos poca gente el en sendero. Aprendí que las distancias son traicioneras en el desierto.

Tras maravillarme con Badwater (literalmente, Agua Mala), abandoné el parque nacional con el buen sabor de boca de haber explorado gran parte del lugar.

Old Spanish Trail Road

Existen varias opciones para salir del Parque Nacional Death Valley hacia el este. Como no podía ser de otra manera, yo opté por el más largo, pero también el más bonito. Tengo que admitir que el trayecto se me hizo un poco pesado (haberme levantado a las 6 de la mañana no ayudó), aunque fue mucho más entretenido que ir por la autopista.

Old Spanish Trail Road, Nevada, Estados Unidos

Old Spanish Trail Road, Nevada, Estados Unidos, Estados Unidos

Las carreteras que me llevaron hasta Las Vegas estaban prácticamente desiertas, incluida la conocida como Old Spanish Trail -o Antiguo Sendero Español-. No sólo circulé por carreteras rodeadas de escénicas montañas, sino que también atravesé algunos extraños pueblos en mitad del desierto. Siempre me pregunto a qué se dedicará la gente que vive allí y, la verdad, nunca encuentro respuesta.

En resumen, el Parque Nacional Death Valley es un lugar único que merece la pena conocer. Aunque probablemente mayo no sea el mejor momento para hacerlo, pues el calor en las horas centrales del día resulta insoportable. En todo caso, el parque lo tiene todo: dunas de fina arena, cañones espectaculares, cuencas salinas, montañas y calor, mucho calor…

Siguiendo con los contrastes de mi viaje, al día siguiente llegué al Gran Cañón, donde la temperatura por la noche se acercaba a los cero grados. Pero antes hice una parada técnica en la presa Hoover y el pintoresco pueblo de Williams…

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2 pensamientos en “Death Valley: calor y viento huracanado en el Valle de la Muerte

    1. Gacela Autor

      ¡Muchas gracias Antonia!

      Gracias por el cumplido, aunque tengo que admitir que el mérito es del parque nacional, que tiene unos paisajes increíbles.

      Saludos,
      Gacela

      Responder

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