Bosque Nacional San Bernardino

Nunca había pensado en visitar el Bosque Nacional San Bernardino. Porque, seamos sinceras, ¿quién ha oído hablar de este lugar? Sin embargo, allí acabé por una serie de circunstancias. Una experiencia que sin coche resultó un tanto complicada.

Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

Mi breve estancia en el Parque Nacional Zion me obligó a cambiar de planes y buscar lugares alternativos para pasar la siguiente semana en la naturaleza estadounidense.

Al no contar con un vehículo propio, mis opciones eran muy limitadas. Mi destino final era San Diego, al sur de California, donde pasaría unos días con unos viejos amigos.

Así que opté por el Bosque Nacional San Bernardino, un sitio poco conocido para los turistas extranjeros, pero que es el lugar de recreo de muchos californianos -en invierno, por sus pistas de esquí y, en verano, por sus lagos-. Un sitio precioso, pero un poco complicado de disfrutar a pata.

Aun así, el transporte público sólo me llevaba hasta la ciudad de San Bernardino, a unos 40 kilómetros del comienzo del bosque. Menos da una piedra, me dije, y allí me dirigí tras comprobar que se podía hacer acampada libre.

Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

El autobús nocturno desde Las Vegas me dejó a primera hora de la mañana en esta ciudad desierta y sin ningún encanto. Así, caminé hasta la parada del autobús urbano que me llevaría hasta la carretera al Bosque Nacional San Bernardino. Allí busqué un lugar apropiado y saqué el dedo.

Hacía una mañana de sol preciosa y numerosos ciclistas se dirigían montaña arriba. También pasaron numerosos vehículos hasta que David se paró para llevarme. Un tipo de lo más simpático que me acercó hasta el centro de visitantes del bosque.

Vistas del Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

Vistas del Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

La amable guardabosques me indicó que cerca había un lugar designado para acampar sin coste alguno ¡Justo lo que estaba buscando! Eso sí, obvió decirme que cerca es un término relativo y que lo que parece cerca en coche puede ser una eternidad cuando caminas con todas tus cosas a la espalda. Pensé que no iba a llegar nunca hasta el susodicho camping, pues la mochila pesaba lo suyo cargada de agua y de comida.

El sitio de acamapada era muy rústico, estaba rodeada de pinos y naturaleza por todas partes. Tan natural era que no había ni agua (de baños ni hablamos, claro). Tenía que caminar 45 minutos hasta la fuente de agua más cercana, lo que hizo de mi estancia de acampada toda una odisea. Como todos sabéis, el agua es imprescindible para la vida -y para cocinar y para lavarse los dientes- y no sabéis lo que se echa de menos cuando no se tiene a mano.

Acampada libre en el Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

Acampada libre en el Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

En todo caso, como no hay mal que por bien no venga, gracias a estos pequeños inconvenientes, en el Bosque Nacional San Bernardino conocí a gente estupenda. En el camping al que acudía para suplirme de agua, conocí a una joven familia que una tarde me invitó a comer unos chuletones a la barbacoa para chuparse los dedos.

Otra tarde fui a una interesante charla de los guardabosques y al terminar, una de ellos no sólo me acercó hasta el camping sino que me dio todas las botellas de agua que llevaba en el coche ¡Ya estaba servida para esa noche y la mañana siguiente!

Río Santa Ana, Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

Río Santa Ana, Bosque Nacional San Bernardino, Estados Unidos

Sin vehículo propio también resultó complicado explorar los senderos del bosque, pues implicaba tener que recorrer varios kilómetros sólo para llegar hasta el comienzo del camino. Aun así, me aventuré a conocer el río Santa Ana. ¡Mala decisión! La paliza que me pegué no mereció la pena. El río estaba bien, pero no era una maravilla. Y los últimos 6 kilómetros eran por una carretera asfaltada.

En resumen, mi experiencia en el Bosque Nacional San Bernardino fue algo limitada por la falta de transporte. Por lo que yo pude explorar, se trata de un espacio natural bastante urbanizado, con muchas opciones para aquéllos que quieren disfrutar de la naturaleza sin alejarse demasiado de su coche.

Cuando me cansé de ir a por agua al quinto pino -literalmente-, puse rumbo a la costa de California. El Parque Estatal Crystal Cove era mi siguiente destino…

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